Diócesis de Punta Arenas · Iglesia Católica en Magallanes

DIÓCESIS DE PUNTA ARENAS

80 años de evangelización

1947 — 2027

Una historia de fe, servicio y entrega en el extremo sur.

Memoria de nuestros pastores

Una historia de sacerdotes al servicio de la Iglesia

A lo largo de estos 80 años, numerosos sacerdotes han entregado su vida al servicio de Dios y de las comunidades de la Iglesia de Magallanes.

Fray Domingo Passolini, O.F.M.

Capellán de Fuerte Bulnes y I Capellán de la Colonia de Punta Arenas

Fray Domingo Passolini, O.F.M.

Fray Domingo Passolini llegó a Magallanes en 1844 y fue una figura clave en los inicios de la Iglesia y de Punta Arenas. Además de su labor sacerdotal, ayudó a construir capillas, acompañó a colonos e indígenas, promovió la paz y la educación, y abrió caminos y rutas para el desarrollo de la colonia. Tras el traslado desde Fuerte Bulnes, construyó la primera capilla de Punta Arenas y se convirtió en su primer capellán. Por su entrega y espíritu misionero, es recordado como uno de los fundadores de la Iglesia en Magallanes y pionero de Punta Arenas.
Conocer su historia
El 7 de abril de 1844 llegó a Puerto San Felipe junto al nuevo gobernador del Fuerte Bulnes, Sargento Mayor Pedro Silva. Agotado por la larga travesía, enfermo y sin un lugar donde vivir, Fray Domingo Passolini inició una de las páginas más importantes de la historia de la Iglesia en Magallanes. Desde sus primeros días compartió las dificultades de la naciente colonia. Ayudó personalmente en la construcción de la primera capilla, recorrió bosques para obtener la madera necesaria y acompañó espiritualmente a soldados, colonos e indígenas en medio de un clima extremadamente duro. Su labor fue mucho más allá del ministerio sacerdotal. Estableció vínculos con los pueblos originarios, promovió la paz entre las tribus y la colonia, impulsó la educación de niños e indígenas y colaboró activamente en la organización de la vida comunitaria. Gracias a su cercanía con el cacique Santos Centurión, contribuyó a generar un clima de entendimiento que favoreció la estabilidad y el desarrollo de la colonia. Convencido de que el futuro del asentamiento dependía de encontrar mejores condiciones para su crecimiento, acompañó las exploraciones que permitieron identificar el lugar donde posteriormente se establecería Punta Arenas. En 1847 abrió rutas, habilitó caminos para el traslado del ganado, levantó refugios para los viajeros y recorrió el territorio hasta Agua Fresca, Punta Arenas, Cabo Negro y San Gregorio. De este modo, Fray Passolini fue el primero de los hombres en preparar y trazar el camino hacia el lugar donde nacería definitivamente la ciudad de Punta Arenas. También participó en expediciones por el Estrecho de Magallanes, colaboró en el reconocimiento de recursos para la colonia y promovió obras que permitieron mejorar la vida de sus habitantes mediante caminos, puentes, refugios y nuevos medios de abastecimiento. En Fuerte Bulnes celebró los primeros bautizos y matrimonios de la colonia, y en 1847 presidió el solemne Te Deum de Fiestas Patrias, dando origen a una tradición que perdura hasta nuestros días. Tras el incendio de Fuerte Bulnes y el traslado de la población en 1848, construyó la primera capilla de la nueva Punta Arenas, convirtiéndose también en el primer capellán de la ciudad naciente. Durante seis años de servicio, Fray Domingo Passolini dejó una huella imborrable. Su vida estuvo marcada por la pobreza franciscana, el espíritu misionero y una entrega total al bienestar material y espiritual de quienes habitaban estas tierras australes. Por ello, es recordado como uno de los principales fundadores de la Iglesia en Magallanes y como uno de los pioneros que prepararon el camino para el nacimiento y desarrollo de la actual ciudad de Punta Arenas. "A él debemos parte de los cimientos humanos y espirituales sobre los que se edificó la Iglesia en Magallanes."
Fray Manuel de Jesús Cárdenas, O.F.M.

III Capellán de la colonia de Punta Arenas y II Vicepárroco y Vicario Foráneo de Magallanes.

Fray Manuel de Jesús Cárdenas, O.F.M.

Fray Manuel de Jesús Cárdenas llegó a Punta Arenas en 1852 y tuvo un papel fundamental en la reconstrucción de la colonia tras años de dificultades. Impulsó la recuperación de la capilla, el hospital y la escuela, fortaleciendo la vida espiritual y comunitaria. Tras la muerte del gobernador Philippi, colaboró para mantener el orden y la continuidad de la administración colonial. Por su entrega y compromiso, es recordado como un franciscano que sostuvo la fe y la esperanza de Magallanes en tiempos de adversidad.
Conocer su historia
El 19 de agosto de 1852 arribó a Punta Arenas el nuevo gobernador de la colonia, el teniente coronel Bernardo Philippi. Junto a él llegó el franciscano Fray Manuel de Jesús Cárdenas, enviado por las autoridades de su Orden y por el Obispado de Ancud con la misión de informar sobre las condiciones morales y espirituales en que había quedado la colonia tras los difíciles acontecimientos que la habían afectado. Desde su llegada, Fray Manuel se convirtió en un estrecho colaborador del gobernador Philippi en la ardua tarea de restablecer el orden y la estabilidad de la colonia. Su labor se orientó especialmente a fortalecer la vida espiritual y elevar la moral de los habitantes, profundamente golpeados por las circunstancias vividas. El 2 de septiembre de 1852 se izó por primera vez el pabellón nacional en Punta Arenas. En aquella significativa ocasión, el padre Cárdenas celebró una misa al aire libre, ya que la capilla construida por Passolini había sido destruida por el incendio que había afectado al asentamiento. Con gran dedicación, solicitó al gobernador los materiales necesarios para reconstruir el hospital y la capilla. Asimismo, impulsó la reapertura de la escuela de la colonia, convencido de que la educación y la fe eran pilares fundamentales para su recuperación. Sin embargo, cuando parecía que comenzaban a vislumbrarse tiempos de tranquilidad, una nueva tragedia golpeó a Punta Arenas. En octubre de 1852, el gobernador Philippi falleció a manos de indígenas aonikenk, dejando nuevamente a la colonia en una situación de incertidumbre. Tras este lamentable suceso, Fray Manuel colaboró estrechamente con el gobernador subrogante, capitán Salas, para asegurar la continuidad de la administración colonial. Los primeros documentos oficiales emitidos por la nueva autoridad llevan también la firma del capellán, como respaldo a la legitimidad del gobierno interino. Este hecho refleja la confianza y el respeto que había logrado ganarse entre las autoridades y los habitantes de la colonia. El 22 de julio de 1853, el presidente Manuel Montt designó como nuevo gobernador de Magallanes al ciudadano danés Pedro Schythe. Al asumir el cargo, Schythe presentó un informe poco alentador sobre la situación de la colonia y ordenó la realización de un sumario para esclarecer las circunstancias de la muerte del gobernador Philippi. Mientras tanto, el padre Gavilucci, guardián de los franciscanos de Castro, manifestaba ciertas reticencias a enviar un nuevo capellán a Magallanes, considerando las dificultades que enfrentaba la colonia y la falta de garantías para la mantención de los religiosos por parte del gobierno. Finalmente, en agosto de 1853 fue destinado a Punta Arenas el sucesor de Fray Manuel de Jesús Cárdenas, el franciscano Fray Pedro Antonio Díaz. En la misma embarcación que lo condujo a la colonia, Fray Manuel emprendió su regreso al norte del país, llevando consigo para las autoridades gubernamentales los antecedentes y resultados del sumario iniciado por el gobernador Schythe. "El franciscano que sostuvo la fe y la esperanza de Magallanes en tiempos de reconstrucción y adversidad."
Fray Daniel Oyarzún, O.F.M.

V Capellán de la Colonia de Punta Arenas y IV Vicepárroco y Vicario Foráneo de Magallane

Fray Daniel Oyarzún, O.F.M.

Fray Daniel Oyarzún llegó a Punta Arenas en 1855 y ejerció como capellán de la colonia durante aproximadamente un año. Se preocupó especialmente de dotar al templo de ornamentos y elementos necesarios para el culto. Una enfermedad que deterioró gravemente su salud lo obligó a renunciar y regresar a Castro en 1856. Es recordado por su breve pero silenciosa entrega al servicio de la Iglesia, incluso en medio de la enfermedad.
Conocer su historia
En esta oportunidad recordamos a Fray Daniel Oyarzún, O.F.M., quien desempeñó el ministerio de V Capellán de la Colonia de Punta Arenas y IV Vicepárroco y Vicario Foráneo de Magallanes (1855-1856). En enero de 1855 llegó a Punta Arenas el franciscano fray Daniel Oyarzún, quien asumió el servicio de capellanía de la colonia en un período de continuidad pastoral. Su breve permanencia, de aproximadamente un año, estuvo marcada por la preocupación de dotar al templo de ornamentos litúrgicos y objetos necesarios para el culto, dando así continuidad a las labores emprendidas por su predecesor en la atención espiritual de la comunidad. A los pocos meses de su llegada, contrajo una enfermedad considerada entonces incurable, la que fue deteriorando progresivamente su salud y limitando el ejercicio de su ministerio. Esta situación lo llevó a presentar su renuncia al cargo. Finalmente, en los primeros días de enero de 1856, regresó a la ciudad de Castro, poniendo término a su servicio en la colonia austral. “El capellán de paso breve y entrega silenciosa, que hizo del servicio al altar una ofrenda sostenida aun en medio de la enfermedad.”
Fray Gregorio Acuña, O.F.M.

II Capellán de la Colonia de Punta Arenas y I Vicepárroco y Vicario Foráneo de Magallanes

Fray Gregorio Acuña, O.F.M.

Fray Gregorio Acuña llegó a Punta Arenas en 1850 y asumió como capellán, dedicándose a la evangelización de los pueblos indígenas y a la educación de los niños. Trabajó por el desarrollo y la armonía de la colonia junto al gobernador Benjamín Muñoz Gamero. Durante el motín de 1851 permaneció fiel al gobernador y lo acompañó hasta el final. Ambos fueron capturados y fusilados el 3 de diciembre de 1851. Aunque su ministerio duró solo dieciséis meses, Fray Gregorio Acuña dejó el testimonio de un pastor valiente y fiel, que entregó su vida al servicio de la comunidad.
Conocer su historia
En esta oportunidad recordamos a Fray Gregorio Acuña, O.F.M., quien desempeñó el ministerio de II Capellán de la Colonia de Punta Arenas y I Vicepárroco y Vicario Foráneo de Magallanes (1850-1851). El 11 de agosto de 1850 asumió como capellán de la colonia de Punta Arenas Fray Gregorio Acuña, sacerdote franciscano nacido en Chillán. Pocos meses después, el Obispo de Ancud lo nombró Vicepárroco y Vicario Foráneo de Magallanes, confiándole la atención espiritual de una comunidad que ya alcanzaba cerca de 700 habitantes. Al llegar encontró una Iglesia humilde, edificada con grandes sacrificios por su antecesor, Fray Domingo Passolini. Desde el comienzo se preocupó por la evangelización de los pueblos indígenas y por la educación de los niños de la colonia. Para fortalecer esta labor solicitó la llegada de otros misioneros, aunque pronto debió afrontar la dolorosa muerte de su colaborador, Fray Andrés Mariani, quedando nuevamente solo en la misión. Su ministerio coincidió con una etapa compleja de la historia magallánica. Junto al gobernador Benjamín Muñoz Gamero trabajó por el desarrollo de la colonia y por mantener la armonía entre sus habitantes. Su dedicación y servicio fueron tan reconocidos que las autoridades destacaron oficialmente su compromiso con el bienestar de Punta Arenas. Sin embargo, en noviembre de 1851 la colonia fue sacudida por el motín encabezado por José Miguel Cambiaso. Fray Acuña permaneció fiel a su deber, acompañando al gobernador en los momentos más difíciles. Ambos intentaron buscar ayuda y refugio, soportando peligros, persecuciones y penosas jornadas a través del territorio magallánico. Finalmente fueron capturados y encarcelados. El 3 de diciembre de 1851, Fray Gregorio Acuña fue fusilado junto al gobernador Benjamín Muñoz Gamero. Permaneció al lado de la autoridad legítima hasta el final, compartiendo su suerte en defensa de la justicia, el orden y el bien común. Su muerte marcó uno de los episodios más dolorosos de la historia temprana de Punta Arenas y de la Iglesia en Magallanes. Aunque su paso por estas tierras australes fue breve, apenas dieciséis meses, Fray Gregorio Acuña dejó el testimonio de un pastor valiente, que permaneció junto a su pueblo hasta las últimas consecuencias. Su recuerdo permanece unido a los sacrificios y sufrimientos que marcaron los primeros años de la Iglesia y de la comunidad magallánica. "Con su fidelidad hasta la muerte, dio testimonio de servicio, justicia y amor a la comunidad que le fue confiada."
Fray Domingo Gamalleri, O.F.M.

Vicepárroco de Punta Arenas

Fray Domingo Gamalleri, O.F.M.

Fray Domingo Gamalleri asumió como vicepárroco de Punta Arenas en 1856, dedicándose a fortalecer la vida religiosa y comunitaria de la colonia. Impulsó la mejora de la capilla, promovió la educación de adultos y trabajó en la formación cristiana de los habitantes. Con valentía, denunció problemas sociales como el alcoholismo y la falta de instrucción religiosa, enfrentando incluso dificultades y amenazas de las autoridades. Permaneció fiel a su misión hasta su regreso a Castro en 1860. Fue un pastor valiente y perseverante, que sembró la fe en los primeros años de Punta Arenas.
Conocer su historia
Fray Domingo Gamalleri, O.F.M. asumió como vicepárroco de Punta Arenas en abril de 1856, en una época en que la colonia daba sus primeros pasos y enfrentaba grandes desafíos materiales y espirituales. Con espíritu misionero, trabajó para embellecer la capilla y fortalecer la vida religiosa de la comunidad, procurando nuevos ornamentos para el culto y una imagen de “Nuestra Señora de la Merced”, patrona de la colonia. Su preocupación por el bienestar de los habitantes también lo llevó a colaborar en el ámbito educativo, siendo nombrado director de la escuela nocturna para adultos creada por el gobierno en 1857. Durante su ministerio impulsó la construcción del altar mayor de la capilla y dedicó grandes esfuerzos a la formación cristiana de la población. Sus predicaciones buscaban corregir problemas que afectaban a la joven colonia, como el alcoholismo, la escasa instrucción religiosa y otros desórdenes sociales. Su celo pastoral no estuvo exento de dificultades. La firmeza con que anunciaba el Evangelio le generó tensiones con las autoridades de la época, llegando incluso a sufrir amenazas por parte del gobernador. A pesar de ello, perseveró en su misión hasta septiembre de 1860, cuando regresó a Castro. Su testimonio nos recuerda que la misión del sacerdote no siempre transcurre entre facilidades, sino que muchas veces exige valentía, fidelidad y una profunda confianza en Dios. Que el ejemplo de Fray Domingo Gamalleri nos anime a valorar el legado de quienes sembraron la fe en nuestra tierra austral y a pedir al Señor que siga suscitando pastores generosos para su Iglesia. “Fray Domingo Gamalleri, el pastor que predicó con valentía en los albores de Punta Arenas.”
Fray Francisco Saldivia, O.F.M.

Vicepárroco de Punta Arenas

Fray Francisco Saldivia, O.F.M.

Fray Francisco Saldivia asumió como vicepárroco de Punta Arenas en 1862, acompañado por Fray Domingo Pérez. Durante sus ocho meses de ministerio enfrentó diversas dificultades, incluyendo conflictos con las autoridades de la colonia. Su principal labor estuvo dedicada a la celebración de la liturgia, la administración de los sacramentos y la evangelización. Además, el 16 de febrero de 1862 registró el primer bautismo del Archivo Parroquial de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, antecedente de la actual Iglesia Catedral de Punta Arenas. Regresó a Castro en septiembre de ese mismo año, dejando el testimonio de un sacerdote que sembró la fe en medio de la adversidad.
Conocer su historia
En esta oportunidad recordamos a Fray Francisco Saldivia, O.F.M. asumió como vicepárroco de Punta Arenas el 22 de enero de 1862. Fue nombrado por el guardián de los franciscanos en Castro, Fray Miguel Cárcamo, quien, mediante la correspondiente carta de obediencia, le comunicó que sería acompañado en su misión por Fray Domingo Pérez. El 16 de febrero de 1862 ambos religiosos llegaron a Punta Arenas. Durante su breve ministerio de apenas ocho meses al frente de la viceparroquia, debieron afrontar una situación particularmente compleja. El carácter difícil y conflictivo del gobernador Jorge Schythe también les ocasionó numerosas dificultades. Ese mismo 16 de febrero de 1862 se inició el Archivo Parroquial de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, templo cuya titularidad corresponde actualmente a la Iglesia Catedral de Punta Arenas. En esa fecha, el P. Saldivia administró y registró el primer bautismo consignado en sus libros. La labor pastoral de Fray Francisco Saldivia estuvo centrada principalmente en la celebración de la liturgia, la administración de los sacramentos y la evangelización. No se conservan antecedentes que permitan conocer otras iniciativas desarrolladas durante su ministerio. El 29 de septiembre de 1862, el P. Saldivia registró el último bautismo de su ministerio en Punta Arenas y emprendió su regreso a Castro. Previamente, el 24 de julio de 1862, había presentado su renuncia al Ministerio del Interior, a la autoridad eclesiástica de Ancud y a su superior religioso en Castro. "Fray Francisco Saldivia, sembrando la fe en medio de la adversidad."
Fray Domingo Pérez, O.F.M.

Vicepárroco de Punta Arenas

Fray Domingo Pérez, O.F.M.

Fray Domingo Pérez asumió como vicepárroco de Punta Arenas en 1862 y destacó por su cercanía y dedicación pastoral. Fue muy querido por la comunidad, al punto de que las autoridades recomendaron oficialmente su nombramiento como capellán. Ejerció su ministerio hasta 1866 y regresó posteriormente a Magallanes para continuar sirviendo a la comunidad. Es recordado como un pastor cercano, generoso y profundamente querido por su pueblo.
Conocer su historia
En esta oportunidad recordamos a Fray Domingo Pérez, O.F.M., quien asumió como vicepárroco de Punta Arenas el 29 de septiembre de 1862. Había llegado a Magallanes junto a Fray Francisco Saldivia, compartiendo con él la misión evangelizadora en aquellos difíciles años de la colonia. Al dejar este último el territorio, el gobernador propuso a Fray Domingo Pérez para asumir el servicio de capellán, destacando que «ha merecido el cariño de la población que lo verá reemplazar al Sr. Saldivia en las funciones sacerdotales». Con estas palabras recomendó su nombramiento al Gobierno. El 18 de noviembre de 1862, las autoridades civiles y eclesiásticas oficializaron su designación como capellán de la colonia. Aunque se conservan pocos antecedentes sobre su ministerio, la correspondencia entre el gobernador y el Gobierno permite constatar el profundo aprecio que la comunidad le profesaba. Su labor pastoral, desarrollada hasta el 26 de mayo de 1866, fue ampliamente valorada y acogida por los habitantes de Punta Arenas. Ante la demora en el nombramiento de un nuevo capellán, Fray Domingo Pérez regresó nuevamente a Magallanes para continuar prestando su servicio pastoral. Su permanencia se extendió hasta fines de octubre de ese mismo año, cuando retornó definitivamente a Castro, dejando el recuerdo de un pastor cercano, querido y generoso en la entrega de su ministerio. "Un pastor querido por su pueblo."

80 años

Memoria, gratitud y esperanza

Damos gracias por quienes han entregado su vida al servicio de la Iglesia en el extremo sur.